La persona está en el centro
La rehabilitación considera las necesidades de cada persona y su entorno. Los objetivos se acuerdan según lo que resulte relevante para su vida cotidiana.
De las metas a la valoración
Cuéntale al profesional qué actividades te resultan difíciles y cuáles te gustaría retomar. La valoración ayuda a definir un plan individual.
Un proceso que se revisa
La atención se adapta a la evolución de cada persona. Consulta con el profesional cómo se revisarán los objetivos y qué seguimiento corresponde a tu situación.
Tu hogar también forma parte del proceso
La atención a domicilio permite conversar sobre tu entorno habitual y las actividades que realizas en él. Su idoneidad se confirma según tu valoración.
Referencia general: Organización Mundial de la Salud · Rehabilitación.